¿Cómo está afectando el cambio climático al gran azul?

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Los océanos de la Tierra, forman el 71% del planeta, con la función de hábitat y regulador del clima global más grande del mundo. Durante décadas, la sociedad ha asumido que por su gran volumen nunca será dañado y que puede continuar absorbiendo los niveles cada vez más altos, de gases de efecto invernadero culpables de estar destrozando  la atmósfera.

La amenaza actual del cambio climático, hacen que nuestros océanos estén trabajando con el 83% del ciclo global del dióxido de carbono, a través de sus aguas. Esta cantidad excesiva de toxicidad nociva, está dañando el océano y los ecosistemas que viven en él, de tres maneras importantes: calentamiento de los océanos, blanqueamiento de corales y acidificación de los océanos.

El efecto invernadero no solo está calentando el planeta, sino que está elevando las temperaturas de los océanos cada vez más año tras año. La superficie del mar se está calentando un 24% más rápido que décadas atrás, lo que pone en riesgo la vida marina. En los últimos 30 años, las olas de calor marinas han aumentado en un 54%.

El derretimiento de las capas de hielo y el aumento del nivel del mar son una de las señales reveladoras de que la temperatura del agua está alcanzando unos niveles alarmantes. En consecuencia, polares y otras especies árticas se están quedando sin recursos alimentarios sostenibles, además de estar perdiendo sus hábitats.

Las temperaturas altas, también amenazan la delicada vida marina de los arrecifes de coral. El blanqueamiento de los corales, ocurre cuando se ven afectados por cambios en las condiciones en las que viven, como en las temperaturas, la luz o los nutrientes. Cuando los corales se ven afectados, expulsan las algas simbióticas que viven en sus tejidos, haciendo que los arrecifes marinos, que alguna vez fueron coloridos, se vuelvan completamente blancos y pegajosos. El coral puede sobrevivir a estos eventos de blanqueamiento, pero con el aumento de la temperatura del océano, los arrecifes de coral están cada vez más dañados, lo que les lleva finalmente a su muerte.

El océano juega un papel masivo en nuestro ecosistema global, ya que regula la cantidad de dióxido de carbono de la atmósfera, absorbiendo miles de millones de toneladas al año. En un estudio reciente, los científicos han descubierto que la “bomba biológica” del océano está capturando el doble de dióxido de carbono de lo que inicialmente creían.

El daño a largo plazo de absorber un nivel tan alto de emisiones, es un aumento en la acidez del océano, lo que dificulta que especies como las ostras, las almejas y los corales formen conchas o esqueletos. Además de tener un efecto secundario para los arrecifes de coral y la biodiversidad del océano, al interrumpir la cadena alimentaria, y llevando a muchas especies a la extinción.

En la Great Barrier Reef, más de la mitad de los corales ya han muerto, lo que significa que no pueden sostener los cientos de peces y otras especies, que dependen del arrecife.

La única forma en que podemos esperar salvar nuestros océanos es reducir y combatir el cambio climático colectivamente. Lamentablemente, los gases actuales en la atmósfera tardarán décadas en desaparecer.

Sin embargo, podemos tomar medidas para disminuir nuetro rastro de carbono, agregando medidas mediante la donación y la combinación de recursos, para financiar proyectos que marcan una diferencia.

Si quieres colaborar a marcar una diferencia positiva en la crisis climática, únete a nosotros en nuestra misión de abordar el cambio climático mediante una pequeña donación.

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